NO ME FELICITES, LUCHEMOS JUNTOS POR LA IGUALDAD-Dia Internacional de la Mujer Trabajadora

Cuentos de princesas, juguetes de cocina.

Obedientes, sexo débil, sensible, suave, inocente, dependiente y sumisa.

No te vistas así, no uses esa pollera tan corta, no llames la atención, no provoques.

Esas cosas son de hombres.

La delgadez como sinónimo de belleza.

Nacidas para ser madres, para criar a sus hijos, para esperar al esposo con la cena, la ropa planchada, la casa limpia y solo cumplir las funciones en torno a roles maritales.

Todas actitudes y prejuicios, que muchas veces reconocemos como verdades y que son necesarios combatir. Y si, son mentiras del machismo. Del machismo, que está en papa, en el abuelo, que dice que el nene tiene que ser fuerte y la nena jugar con las muñecas, en mama, que me enseña que la mujer tiene que ser delicada y no decir groserías, en el que te grita barbaridades en la calle y el que piensa que te la buscaste por vestirte así. Solo a modo de ejemplo, porque son actitudes que hasta involuntarias, llevan a que por muchos sean aceptadas como verdades. El machismo, siempre intenta tener una posición del hombre por sobre la mujer, dominante. El feminismo, es signo de igualdad, de equilibrio entre géneros.

Es cierto que no es tarea fácil combatir el machismo en el que desde hace siglos estamos inmersos, y más cuando el uso de los medios de comunicación y las redes sociales es una herramienta cada vez más amplia para informarnos y formarnos, y desde las que nos sumergimos desde edades cada vez más tempranas. Son los medios de comunicación y la publicidad, los que crean estereotipos de belleza, con expresiones sexistas, pero que son ampliamente aceptadas, generalmente de manera inconsciente, en la mayoría de los casos sin tomar la dimensión de lo que eso implica, aceptación que hace a la mujer mas “perfecta” pero menos humana.

Hoy es un día en que lejos de entenderlo como una celebración, debemos llamar a comprender que ser mujer no siempre es ser femenina, que es necesario eliminar estereotipos sociales para permitirnos avanzar como sociedad, y que es la educación, en el hogar, en la escuela, en la universidad, el motor principal de transformación, que nos va a permitir formar ciudadanos con perspectiva de género. Y de la mano con ello, es necesario que hombres y mujeres caminen juntos para la alcanzar una distribución igualitaria del poder y las oportunidades, en el ámbito laboral, en el acceso a la salud, a la educación pública, creando así un marco de posibilidades más amplias de empoderamiento femenino, muchas veces por demás sobre-estimado y retardado, sea por la creencia de superioridad o dominación económica del hombre.

Tomemos conciencia que es posible con compromiso y trabajo generar cambios que lleven a que generaciones futuras a ser inculcadas en el respeto, en valores, contrarrestando las manifestaciones de violencia, esta lucha es de todos, por tu mama, tu hermana, tu prima, tu amiga, tu compañera de vida.

Como ciudadanos comprometidos, desde nuestro lugar de militancia vamos a seguir en la lucha para que esta brecha desigualdad de géneros sea aun menor, para que la voz de las marginadas, de las mujeres que muchas veces no tienen voz, se escuche.

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